II De tan furiosa tengo los pies helados. Y este maldito fuego que me sincera el pecho. Me incinera la médula y las costillas y los pulmones. Por el centro siento las llamas que me recorren como anguilas eléctricas buscando por dónde escapar. [...]

II De tan furiosa tengo los pies helados. Y este maldito fuego que me sincera el pecho. Me incinera la médula y las costillas y los pulmones. Por el centro siento las llamas que me recorren como anguilas eléctricas buscando por dónde escapar. [...]
… Prometo que seré una niña buena, y cualquier día de otoño los reyes magos me dejarán en mis zapatos aromas de río turbio que se ha calmado, o inimaginables sonidos de ocasos y evocaciones que me inspiren a dar bocanadas de remembranzas ignotas… ¡Me portaré bien! It’s [...]
Cada vez cuesta más evocarte. Ebria de tu memoria, me debato, entre llamarte y perderme en un cúmulo de virutas inexistentes, irreales, irreverentes, irresolutas, indecisas, iracundamente irónicas, imantadas por este amor despedazado, que se cuece a miel y flores frescas, como se cuece la bondad impiadosa en los altillos de los héroes más acerbos. [...]