“-La orfandad que me corroe…
tiene una única salida:
aceptarla como un estigma en la piel,
como un enigma en mi sino.”
Ahá.
En esto estaba; maldiciendo
despotricando contra mi mapa de cicatrices.
Que para qué!
Que por dónde!
Que por cuánto!…
O por qué.
No me atrevo más a preguntar: “¿Por qué?”
La ausencia de respuestas es aun más desgarradora
que la mismísima pregunta.
Prefiero obviarla.
Por eso, claro;
entiendo a los que cuelgan las penas de una soga marchita;
intuyo a los que cortan las venas con una desilusión serpenteante.
comprendo a los que saltan al vacío, porque igual se sienten.
Porque no hay más que eso:
Vacío.
Silencio.
Ausencia de Amor.
Carencia de anhelos.
Por eso, claro.
Por eso los entiendo.
Por eso los imito.
Por eso, claro,
estoy casi lista a engrosar las estadísticas
de ninfas que danzan, que cantan,
y finalmente, mueren.
Desbarrancadas por la gélida falta de consuelo,
de un maldito refugio miserable
donde descansar las venas.
Después de todo, el Amor tiene sus plenitudes y sus ocasos.
Solo hay que saber irse cuando oscurece.
….
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