Luego de decirme una guarrada poco sutil, una jovencísima alumna particular, en su grandilocuente domicilio, me preguntó -inocente:
“-¿Qué deseabas ser cuando fueras grande?”
Y sin pestañear contesté al instante, masticando las letras: “-Asesina de niñas irrespetuosas” -mientras la miraba a los ojos, sonriendo yo dulcemente .
-”¡Qué directa!”- Exclamó, sorprendida por mi indisimulada intolerancia alérgico-infantil.
Esbocé otra pequeña sonrisa, que no alcanzó a despegar mis labios. Ni a mover mis rápidos dedos.
Y de común acuerdo, sin mediar más palabras, dimos la clase por terminada.
Mejor así.
……
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