Gólgota Ni sé cómo los demonios de la anhedonia pasaron por mi umbral. Si se me trepaban por los oídos los descastaba. Si se me cruzaban entre los dedos, enroscándose a los anillos, los sacudía. Si se me caían y me caían tumultuosos y densos por el costado derecho de las costillas cuasi quebradas, los [...]





