Desangelados

Texto redactado sobre el tema instrumental “Improvisaciones I”, del disco “Despiértate, nena”, del Trío Sirimarco-Suárez-Trilline, editado por BlueArt records, año 2007.

 

Desangelados

 

        

 

         Desgranando cada letra, casi inaudiblemente: “No soy yo. Soy lo que queda de mí”, una vez me dijiste.

Bien, quería lo que quedaba de vos. Extrañaba lo dormido. O lo muerto. Y rezaba para que te encendieras. Despertaras, crepitante de endorfinas.

¿Rezaba?

         Ok, ok. You got me! Under you skin, by the way. Ok, ok. I admit it right n-o-w. I´m ashamed of myself: Bo-ho-ho.

No te olvido -parece ser- mal que me pese. Siento tu retrato a la mesa cada noche, y ceno veneno. Brindo por mi buena fe, la que me impide coser a tu foto pequeños canutillos partidos a ver si quizá se te clavan y te duelen como agujitas mortíferas de Vudú. Da gracias a mi buena y cristiana fe. Yo no doy gracias. ¿Acaso vivir con tu recuerdo envilecido por el rencor es más fácil que vivir sola? Resulta ser que la soledad (la desquiciante) no ha sido hasta ahora mejor compañía que tu imagen renegada. Reputeada. ¿Por esto no te dejo ir? Así se explicaría el temor de los que aman y escriben: pánico al corazón en blanco… ¡perdón! a la página en blanco. Muy a mi pesar, es terrible que no pueda exorcizarte del paisaje. Parecés una mancha de humedad eterna que me entorpece en los ojos.

Un pintor acá, por favor.

 

 

Clandestino se te escucha apoyar las suelas.

Sin rumbo por los semitonos. Casi disonante.

Cayendo como por casualidad al filo de la navaja.

Trompe l´oeil. O mejor: del oído.

Pesado, coherente pero helado…desangelado.

Sonás grave, cabalmente ocre y egoísta.

Tan brillante y becado… Tan vacío y desamorado.

Caminando en callejones ciegos.

 

No vas a salir así.

No golpees más.

No voy a abrir.

No roces el dintel.

No voy a abrir.

Tu pulso es rumor persistente que me altera.

Causa un eco agridulce en el hueco que dejó mi corazón.

(Lo quise donar, pero ya no servía para ningún transplante: estaba seco. Seco y acre.

¿Por tu golpe de gracia?)

 

Shhhhhhhhh…

Aún escucho tus pasitos desangelados.

Retumban en las paredes ateridas y rotas.

Se multiplican como las escobillas del redoblante.

No no no no no no, no camines más.

El callejón siempre va a ser ciego.

Calladito quedate.

 

Los cuatro estamos desangelados:

 

 

Vos caminando, y yo, todavía, escuchando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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