Precio

 

Todo hombre tiene su precio.

 

Quisiera que nunca

me ofrezcan

 

el mío.

 

Quisiera nunca tener que saberlo.

 

 

¿Podría correr peligro?

 

 

Y perder la ética en el camino.

 

Aunque toda fémina

tiene su sino.

 

 

Sino de santas,

Sino de niñas,

Sino de perras:

Sino de aquellas que arrastran las penas

de no saberse, de no encontrarse,

y de perderse.

 

 

 

 

¿Sino de minas?

 

 

 

 

6 comentarios

  1. uau! señorita, la verdad es que su blog me ha hechizado! cuánto será el costo que he de pagar!
    :)

  2. Yo perdí casi todo por amar ciegamente a una azafata rubia de largas piernas y ojos tristes. Me trastornó completamente, tanto como para creer que toda mi vida había estado equivocado, para acercarme a su mundo perdí el mío, mis amigos, mi familia, mi identidad…
    Nunca fue suficiente, amar es amar…inmolarse es otra cosa muy distinta.

  3. Inmolarse es otra cosa… sí, y todos los que hemos amado así como lo describes nos hemos inmolado en aras de un amor no correspondido…cuando oigo que dicen que es mejor amar y no ser correspondido a no amar en absoluto… yo disiento totalmente. Preferiría nunca jamás haber sentido nada si eso solo producía semejante dolor, pues de esa manera, al menos, me hubiera quedado la ilusión de que el amor que estaba por venir era precioso como el agua fresca…

    Quisiera ser virgen de amar.

    Despúes de sufrir tanto, el corazón se queda agotado de luz. Si no hubiera amado así… quizá podría iluminar el camino a lo auténtico sin recuerdos agrios.

    Quisiera ser virgen de amar!
    De verdad, quisiera serlo.

    Besosososososos, Lily Forti

    Pd:Ups! me puse medio apocalíptica. Ya pasará. Como todo

  4. Las mujeres también tenéis un precio…

  5. No te disculpes, entiendo el matiz de tus palabras, yo también recuerdo haber creído que el amor lo podía todo, y no es así, porque cuando el amor fluye solo en uno de los dos sentidos termina por agotarse.
    Solo vale esperar, como los surcos en barbecho, enriqueciéndose interiormente en silencio, la inocencia de los veinte años no volverá, pero aprendiendo a estar en soledad no volverán a arrasarnos tan fácilmente de nuevo. Y además, el día menos pensado cambia el tiempo, la luz y los colores del alma…y se va el dolor del primer plano, hay quien no merece ni el rencor.

    Mil besos primaverales desde el otro hemisferio.

  6. Coincido en cada palabra tuya, Ray. Pero qué pena que el corazón no sea el de los veinte… o mejor, en realidad. Así no es tan volátil y desprevenido

    Besosososososos, Lily

    Me gustan los besos de primavera.No sabés el frío que está haciendo en Baires!!!!brrrrrrrrrrrrrrr!!!!


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