No sé qué me pasó
pero en el camino a tu cama
se me enredaron las palabras
en tus tornasoles y tu mirada sesgada y tus blancas y negras
y qué lástima
doblando
a la siniestra en el relieve perturbado
de mis titubeos
perdí el rumbo
y la calma
de la cálida y punzante arritmia
que me azotaba
el cuore
cada vez que tus letras
bosquejaban un oxímoron
que me templaba el alma
como un mate bien cebado
algún día 13° bajo cero.
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