Gorrión huérfano
A veces lucís como un gorrión huérfano:
La mirada esquiva
las alas caídas,
temblando ante un roce perpetuo de dicha
que aquiete tus plumas,
mojadas en ira.

A veces lucís como un gorrión huérfano:
La mirada esquiva
las alas caídas,
temblando ante un roce perpetuo de dicha
que aquiete tus plumas,
mojadas en ira.
En lo que respecta al amor,
no hay consejos aplicables ni dúctiles
sino tal vez experiencias
que transfiguran…
…y fantasmas que se despiertan
y nos despabilan
y hay que exorcizar, maldición, hay que conjurar
hay que sacar de los pasillos y de los cajones amanerados
y de los sarcófagos rapaces que consumen
el anhelo y la certeza y la luminiscencia
tórrida, casi enceguecida por tantos [...]
Llueve eternamente en Baires.
Nubes que no se descargan de tanta pena atrasada.
Gotas que se deslizan incansables
por los hierros del balcón.
Lluvia inmutable limpiando tierra,
lavando almas.
Inclemencia enajenada
que enjuaga la sangre que punza,
la que agota al corazón y no lo deja latir.
A esa sangre espesa,
que le obstruye las arterias,
la disuelve, la aligera, la vuelve [...]
Muerte, si estás a mi izquierda…
¿Por qué no vienes a mí?
¿Por qué no arrancas el ansia
y el anhelo de ir a ti?
¿Por qué no vienes y tomas mi deseo de vivir?
Si he perdido tanto tiempo…
Si me siento sola aquí.
Muerte, yo te agradezco
si apresuras tu venir.
Estas ansias me taladran
estas ansias de morir.
No quiero cortar mi [...]
No sé cómo una mujer puede enamorarse
de otra mujer.
De verdad que no sé cómo.
Pero estoy enamorada.
De tus ojos, tu mirada,
de tus quejas apagadas,
de tus dedos incansables,
de tu alma lastimada.
De verdad que no sé cómo.
Y aún estoy enamorada;
Dios lo sabe más que nadie,
si he luchado como un moro,
para huir de tus caricias,
de tu [...]
Voy al matadero de enfermos.
…Sí.
Ahí voy.
Atada de alma y manos;
preso el corazón.
Quiero que me curen!
Por favor…
¡Quiero solución!
O la disolución.
…
“Si una sola palabra mía
bastara para calmar
el anhelo hambriento
de un alma despoblada,
casi descarnada,
la tinta estaría
así
justificada.”
- Dijo - sonriéndome, con una mano de falangetas extendidas sobre el pecho atorado de medallas de buena conducta, y la otra apenas lábil sobre mi hombro desnudo de telas aterciopeladas como las que usaba ella. Y lo [...]
Si ya ni siquiera puedo
amarte,
inverosímil
amor
de entre mis amores
más redundantemente amantes,
más inexplicablemente torpes,
acaso infructuosos e inhóspitos…
Entonces…
entonces que me extirpen el corazón,
y lo quemen.
Quémenme el corazón.
¡Quémenlo!
…
Noto en vos una frustración acorde
a las arrugas de tu rostro,
a las manchas de tu corazón,
a las hileras vacías de tus dientes.
Sí.
Una frustración que se consuela
con caramelos de azúcar quemado.
Y con críticas obsoletas
de ampollas medievales.
…
Mortales ariscos como colibríes
Te movés y ¡ahh! salen volando, disparados
Ni un suspiro de más,
como ante un castillo de naipes
Mirás, pero no, nunca moverte veloz
Admirás su belleza ultrarrápida
pero no suspirás, siquiera
Hombres ariscos como colibríes
Mujeres certeras como persas
Mujeres volátiles en un soplo
Hombres precisos como hiedras
Alfombras voladoras que no caen
Quién tendrá la llave mágica
de todos los [...]
¡ Cuerpo !
Qué cuerpo ¿no?
Lleno de golpes, de heridas,
de cicatrices, de lombrices
que se enroscan en los ojos
y las pestañas caen una a una
podridas de tanto sudor.
Dolorífero.