Por desearte mucho, por quererte tanto
…
El único compromiso es tu presencia.
Tu presencia plena, potente, intensa.
Tus largas pestañas apresando tiernas,
crujidos de éter tallados en hiedra.
Bendita la hora, espesa, infinita
en que tus matices
cruzaron mis dichas.
Bendita, bendita, cien veces bendita
pues mi regocijo ya es anarquía.
Y quiero gritar, romper las cítaras
por no ensordecerme
a las dudas hadadas.
Y trémula caigo, perfecta, aquietada.
Aleja el espanto tu voz agrietada.
…
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